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Os presento, a mi neuronas.

A veces me da por filosofar. Da igual la hora y el sitio donde me encuentre, basta con que   dos o más de mis neuronas se encuentren, y se sienten a charlar. Yo se lo permito,  las pobres, se merecen ese pequeño relax.    Esta tarde estaban liadas reflexionando sobre la amistad. Antoñita Mari, mi neurona “flower power”, la más sociable y generosa, como siempre defendía  lo bonito que es tener cuantos más  amigos mejor, poder apoyarse en ellos en los momentos difíciles del camino, compartir los buenos, y por supuesto ayudarles en todo lo que se pueda. Dispuesta a réplica, como siempre, “La Sole”, ésta es la que archiva todos los desengaños que me he  llevado, que tampoco es que hayan sido tantos, pero es que la jodía, les gusta tenerlos ahí, bien presentes para que no se repitan. Es tan  protectora que siempre quiere poner  a toda  la gente que voy conociendo  “en cuarentena”. Comentaban los caminos tan raros que tiene la amistad, que a veces por más tiempo que dediques a pretender sacar adelante algunas   amistades y más fácil que lo tengáis, terminan siendo un fracaso, y otras que  surgen de manera espontánea, por pura “causalidad”, sin mucho proponerselo, resultan ser para  toda la vida. Se unieron a la charla, dos que son como la noche y el día, pero se respetan tanto que siempre quieren ir juntas: Guasa y Conciencia. Esta última está pasando una mala racha, porque  mire a donde mire  ahora solo encuentra injusticias, y le duele mucho lo que está pasando, con tantas familias sin recursos para una vida digna mientras los ricos se están cachondeando de todo y de todos. Por suerte, su gran amiga, Guasa, está ahí, sufriendo con ella pero buscándole siempre un prisma diferente para sacarle unas sonrisas.   Tengo más neuronas, ya os la iré presentando.

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Iglesia de los Jacobinos. Toulouse.

Por fuera es una iglesia de ladrillo rojo, acorde con el resto de la ciudad, pero  el interior es tan espectacular  que  a mí me dejó con la boca abierta, durante un buen rato. Para volver a la realidad bastó con ver una exposición de fotografías que explicaba su uso como almacén  de armas durante la segunda guerra mundial. Camiones dentro de una obra de arte, conteniendo a su vez, más obras de arte, pues se dice, se comenta, que dentro de esos camiones  había cargamento salido del mismísimo Museo del  Louvre.

Su construcción comenzó en 1230  como convento para los Hermanos Predicadores. Ya por entonces fue novedosa, pues sólo eran dos naves con bóvedas  estrelladas, sostenidas por columnas, cuando lo habitual era un número impar, generalmente tres. No tuvo éxito la idea, por lo que es aún un edificio más singular. Entre las columnas, destaca la famosa Palmera, que sostiene el presbiterio bajo una bóveda de 22 metros  y sobre la que recaen 22 nervaduras.

Una curiosidad, el altar no está enfrente  , sino a un lado. En dicho altar se encuentran los restos del mismísimo Santo Tomás de Aquino, aquel  que trajo Aristóteles a la iglesia católica.

Aún se aprecia la policromia de las paredes, porque pensamos que las paredes de las iglesias eran incoloras, pero no es así, tan solo que eran fáciles de  perderse las pinturas  a través de los años, aquí, afortunadamente aún se pueden apreciar, aunque también hay que mencionar que se terminó de restaurar hace  relativamente poco, en 1972.

 

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Querido Sr. Otoño.

Señor  Otoño:

Ando tan despistada que me he enterado por las redes sociales que ya ha llegado usted. Con estos calores cuesta hacerse la idea, pero una vez más, como cada año usted acude fiel  a su cita. Sinceridad ante todo, Ud. no es mi estación favorita, yo soy más de verano, las vacaciones, feria, playa y esos  días de Sol que cunden tanto..  También me gusta la primavera, donde todo renace. Reconozca que usted es bastante más tristón, por no decir de ésa manía suya de tirar las hojas de los árboles, que hay que ver cómo deja las calles. Pero como todo tiene que terminar, para volver a empezar: bienvenido. Prometo llenar sus días de alegrías, retos, excursiones, películas, lecturas y bellos momentos. Siéntase como en casa.

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